No siempre tenemos clara la diferencia entre uno y otro; y por tanto, no podemos decidir que es lo que más nos conviene. Vamos a aclararnos un poco.

La separación es la suspensión de la vida en común. Esta separación puede ser de hecho, cuando los cónyuges viven de forma separada e independiente; o judicial, cuando hay una sentencia autorizando esta situación.

El vínculo matrimonial continua existiendo, por lo que cabe una reconciliación matrimonial, bastando para ello reanudar la vida en común y, caso de separación judicial, comunicarlo al Juez.

El divorcio es una situación definitiva. Se produce una ruptura del vínculo matrimonial, el matrimonio deja de existir. Ya no puedo recuperar la situación anterior. Puedo volver a casarme, sí; pero sería en todo caso un nuevo matrimonio.

¿Qué es lo que más me conviene? Cada situación es diferente. Conviene saber primero que cambio estoy buscando; y también lo que quiere el otro cónyuge.

 

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